El Disidente

La obligación de rearmarse

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Manifestación en defensa de Ucrania, con banderas de la Unión Europea// The Objective.

 

El provecto fantasma de la Europa del siglo XX se vuelve a cernir sobre el viejo
continente.

La historia se repite y si en el pasado, el pacto de no agresión entre dos
tiranos puso en jaque el mundo, hoy, uno, nos justifica una agresión sin precedentes a
una nación soberana, libre y democrática, con el argumento de “desnacificarla”, es
hilarante que nos hablen de nacional socialismo los justos herederos de la mentalidad
hitleriana de propiedad de las naciones vecinas. No podemos cometer los mismos
errores, no podemos someternos de nuevo, no podemos elegir, otra vez, la deshonra,
aprendamos del error de Chamberlain y escuchemos las lecciones de Winston
Churchill, que allá donde se encuentre, estará mirando con ojos cristalinos y piadosos,
como un padre a Europa.

Llegó el momento de pasar a la acción, no podemos abandonar a un pueblo que ha
decidido defender su legitima soberanía, las lucecitas, los coros y las palabras, son
papel mojado frente a una potencia mundial que no duda en amedrentar a occidente
con absurdas advertencias que solo nos conducirían a la destrucción mutua. El miedo
que frenó al primer ministro británico aquella cerrada noche del 30 de septiembre de
1938, cuando nos arrodillamos ante el fürer, no nos puede frenar ahora, por desgracia,
Europa debe dar un paso adelante, firme y convencida de que lo que está defendiendo
es la libertad y la prosperidad, como ha hecho el primer ministro ucraniano, como el
propio pueblo ucraniano. Es imperativo dejar de depender del gas ruso, España debe
escuchar la propuesta de Portugal y proveer a Europa de tan preciado combustible,
hay que dejar de engrosar las arcas rusas desde las que financia semejante atropello a
los derechos humanos, al derecho internacional y al principio inquebrantable de que
solo el pueblo es soberano. No podemos confiar que las insaciables aspiraciones del
dictador ruso, van a frenarse con Ucrania, si le damos alas a semejante vorágine y les
respondemos los misiles con florecillas y a los tanques con canciones, nos merendará
sin vacilaciones.

Putin, en dos días, se ha cargado la no beligerancia de Alemania y la neutralidad suiza,
el tirano, ha subestimado a un viejo continente que parece haber empezado a
despertar del letargo en el que la progresía lo había sumido. Ucrania suplica nuestra
ayuda, exige que le abracemos en tales momentos, que le demos la bienvenida a la
unión y les defendamos del monstruoso imperio ruso que ha fijado sus objetivos en su
humilde país. Nación que heroica, resiste en calles y plazas, como David y Goliaths y
solo puedo declarar mi mas profundo amor por aquellos que se han levantado y
mirando a los ojos al tirano le han dejado bien claro que prefieren morir de pie a vivir
de rodillas ante Rusia. Las muestras de valentía y arrojo de los ucranianos son
constantes, no quieren vivir sometidos, aman su libertad y la van a defender hasta el
final, pues como le diría Quijote a Sancho “solo por la libertad y la honra merece la
pena aventurar la vida”. ¿Cómo occidente, puede abandonar a su suerte a Ucrania?
¿cómo puede tolerar esta agresión?, ¿cómo duermen, cada noche, Von der Leyen o
Biden? Es injustificable la soledad del agredido frente al agresor, me siento
avergonzado como español, europeo y occidental. No es tolerable y es momento de
dejarnos de medias tintas y coger el toro por los cuernos.


En cuanto al papel que debe asumir España, es necesario cesar a todos y cada uno de
los ministros de Podemos e izquierda unida, su infecta critica a las sanciones, su
desubicada brújula moral y sus repugnantes argumentos que justifican esta masacre
les debe costar el asiento en el consejo de ministros, el partido popular tiene la
obligación moral de apoyar al gobierno de Pedro Sánchez en la gestión del conflicto,
los españoles, debemos reunirnos entorno al ejecutivo y al presidente, con sentido de
estado, debemos confiar en su persona y el debe responder nuestras aspiraciones
tendiendo una mano firme y musculada al herido pueblo ucraniano, llegó el día de
desenfundar y limpiar picas y arcabuces de marchar como los tercios que fuimos, y
defender la libertad y el progreso occidental, la frontera de la paz está en Kiev y nos
toca dar la cara como adalides históricos de los valores supremos, aunque nos la
partan. España debe dejar de ser vagón de cola y volver a su legitima posición de
locomotora europea, abandonar la posición de postrero y encabezar el continente.
Somos la nación del 2 de Mayo, conocemos lo que es vivir invadidos, es el momento de
liberar del yugo ruso a los ucranianos, como lo hicimos nosotros en la guerra de
independencia. Somos tierra de valientes y de honrados trabajadores, por una vez, no
nos pueden fallar los burócratas europeos, ni los dirigentes patrios. Europa está muy
viva y hay que demostrarlo.


La historia nos ha enseñado que solo la gallardía y el temple son la solución ante las
amenazas de aquellos que desprecian el libre albedrio, últimamente me vienen a la
cabeza todo el sufrimiento que se hubiese evitado con una pronta y contundente
respuesta a Hitler, hoy hay naciones que no olvidan las lecciones históricas, que no
olvidan lo ocurrido y que prefieren arriesgar su integridad a poner en tela de juicio
todos los avances logrados, Polonia, hoy, defiende al pueblo ucraniano, recordando
como fue abandonada en el 39, este es el ejemplo de que la memoria solo la pierden
los cobardes y equidistantes con el terror totalitario, nazismo y comunismo no son
extremos de una misma línea, son colindantes en la circunferencia que forman las
distintas ideologías, se rozan y en el pasado hicieron frente común a los que defendían
la autodeterminación unipersonal del individuo frente al dogma de los pactos de
Ribbentrop-Mólotov.


Pese a todo, no debemos caer en las manos del pesimismo, y por eso termino esta
breve reflexión con una declaración de amor por Europa, el viejo continente, testigo de
tantos acontecimientos, de tanto genio y de tanto perturbado, nos hemos mantenido
estables y solemnes frente a toda amenaza extranjera o propia, frente al odio nosotros
decidimos enarbolar la bandera de la alegría y su himno, es la banda sonora de tantos
ciudadanos que viven en estas ancianas tierras, este adolescente que desde su
habitación les escribe, no quiere olvidarse de que somos el altar de la democracia, de
la ilustración, del liberalismo y los derechos humanos y defender esta la que es la casa
común de los europeos, tiene un precio y sea cual sea, debemos asumirlo en el
presente, con el impulso del pasado y mirando con optimismo al futuro.
Sin mas que añadir, por el momento, se despide, Fernando Marfil Bustillo