El Disidente

Idealismo de posguerra: Los Catorce Puntos de Wilson

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El presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, sonriente tras la firma del Tratado de Versalles.

Thomas Woodrow Wilson (1856 – 1924) fue el vigésimo octavo presidente de los Estados Unidos por el Partido Demócrata (1913 – 1921).

Su presidencia estuvo caracterizada por una nítida intervención en América Latina, la búsqueda de apoyo público para la participación estadounidense en la Primera Guerra Mundial y por impulsar la creación de la Sociedad de las Naciones (SDN) con sus conocidos Catorce Puntos para asegurar la paz, lo que le valió la obtención del premio Nobel de la Paz en 1919.

Luego de 1918 el idealismo político dominó el campo de las Relaciones Internacionales. Prevaleció una visión optimista del hombre y la noción de existencia de un lazo estrecho entre los gobiernos democráticos y la no beligerancia. La creación de la Sociedad de las Naciones como ente rector y procurador de la paz exhibe la preponderancia y la apuesta de algunos países por una tendencia idealista en la posguerra.

Con las lamentables consecuencias de la Gran Guerra, los fines de los Catorce Puntos conservaban la intención de aplacar cualquier tipo de enfrentamiento global mediante la conformación de un nuevo orden mundial liberal.

Cercano al final de la Primera Guerra Mundial, el entonces presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, declaró en un discurso dado el 8 de enero de 1918 los Catorce Puntos. Estos concentraban la búsqueda de la paz, la democracia, el libre comercio, la diplomacia abierta y la autodeterminación.

Los Catorce Puntos de Wilson

1) Convenios abiertos y no diplomacia secreta en el futuro.

2) Absoluta libertad de navegación en la paz y en la guerra fuera de las aguas jurisdiccionales, excepto cuando los mares quedasen cerrados por un acuerdo internacional.

3) Desaparición, tanto como sea posible, de las barreras económicas.

4) Garantías adecuadas para la reducción de los armamentos nacionales.

5) Reajuste, absolutamente imparcial, de las reclamaciones coloniales, de tal manera que los intereses de los pueblos merezcan igual consideración que las aspiraciones de los gobiernos, cuyo fundamento habrá de ser determinado.

6) Evacuación de todo el territorio ruso, dándose a Rusia plena oportunidad para su propio desarrollo con la ayuda de las potencias.

7) Plena restauración de Bélgica en su completa y libre soberanía.

8) Liberación de todo el territorio francés y reparación de los perjuicios causados en 1871.

9) Reajuste de las fronteras italianas de acuerdo con el principio de nacionalidad.

10) Oportunidad para un desarrollo autónomo de los pueblos del Imperio Austrohúngaro.

11) Evacuación de Rumania, Serbia y Montenegro, concesión de un acceso al mar a Serbia y arreglo de las relaciones entre los Estados balcánicos de acuerdo con sus sentimientos y el principio de nacionalidad.

12) Seguridad de desarrollo autónomo de las nacionalidades no turcas del Imperio Otomano, y el Estrecho de Dardanelos libres para toda clase de barcos.

13) Declarar a Polonia como un Estado independiente, que además tenga acceso al mar.

14) La creación de una asociación general de naciones, a construir mediante pactos específicos con el propósito de garantizar mutuamente la independencia política y la integridad territorial, tanto de los Estados grandes como de los pequeños.