El Disidente

La historia del teléfono rojo, el enlace directo entre Washington y Moscú

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“El teléfono rojo”, así fue el nombre con el que los medios de prensa titularon la vía de comunicación directa entre la Casa Blanca y el Kremlin durante el contexto de Guerra Fría.

Tal enlace de comunicación nace al calor de uno de los pasajes más tensos que ha experimentado el marco bipolar: La Crisis de los Misiles, en octubre de 1962.

Ante una posible instancia de conflicto nuclear entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, en el año 1963 se desarrolló un canal de contacto entre las dos potencias.

El modo comunicacional directo se materializó entre Kennedy y Khrushchev para que, en caso de toma de decisiones cruciales, soslayar malentendidos y trabas burocráticas que entorpecían el contacto entre los hegemones. Un mero malentendido podía ser el pretexto o disparador del inicio de un conflicto nunca antes visto.

Lo cierto de esta historia es que la denominación de “teléfono rojo” fue puramente simbólica. El teléfono era más bien un télex que corría por cable submarino. El color también era una alusión simbólica. Se utilizó el rojo para hacer referencia a negociaciones protagonizadas por los mandatarios que se comprendían bajo un escenario compuesto de un alto nivel de emergencia.

Otro dato curioso es que la primera activación del canal de comunicación entre ambos países luego de su creación ocurre en el asesinato de J. F. Kennedy (22 de noviembre de 1963). Uno de los dos presidentes que le dio inicio al “teléfono rojo” nunca lo utilizó.

Luego del magnicidio, estos fueron algunos de los eventos que suscitaron el empleo del enlace directo durante el contexto de Guerra Fría: La Guerra de los Seis Días (1967), Guerra indo-pakistaní (1971), Guerra de Yom Kipur (1973), la invasión soviética a Afganistán (1979) y la Guerra del Golfo (1990 – 1991).

El armado del “teléfono rojo” contaba con un despliegue de costa a costa por todo el hemisferio norte. Estaba diagramado entre Washington, Londres, Copenhague, Estocolmo, Helsinki, Moscú y viceversa. Con los años, el canal de comunicación entre las potencias se modernizó, dejando atrás el cable submarino intercontinental.

La existencia de una herramienta comunicacional entre los opuestos de la Guerra Fría, además de otorgar la capacidad de evitar malentendidos, insertaba la posibilidad de aplacar las tensiones en momentos de crispamiento mediante gestos diplomáticos. El “teléfono rojo” sirvió de etapa latente dentro de coyunturas hostiles para no caer sin límite en la imprudencia de una escalada sin registro alguno.