El Disidente

Octubre de 1961: La Tercera Guerra Mundial que no fue

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La contienda que animó casi toda la segunda mitad del siglo XX tuvo una cualidad particular, de ahí su epíteto de fría, en virtud de la no agresión directa entre las dos superpotencias que marcaban el ritmo de un orden internacional bipolar.

Podemos advertir, de igual manera, que la relación entre los dos polos antagónicos, Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, se vio sujeta a un andar oscilante. El vínculo entre los hegemones supo de momentos de calma y de tensión absoluta, como el evento que evocaremos en estas líneas.

Conocido por Occidente como Checkpoint Charlie, en referencia al paso fronterizo en el Muro de Berlín entre la Alemania Federal y la Alemania Democrática, y también por ser el epicentro de una potencial Tercera Guerra Mundial a semanas del levantamiento del muro intragermánico. El 27 de octubre de 1961 tanques soviéticos T-54 y tanques Sherman estadounidenses se pusieron cara a cara, a pocos metros de distancia. La lógica era clara: en caso de una primera ofensiva existirá una nítida luz verde para abrir fuego.

Ante el coqueteo de un conflicto sin precedentes entre las dos potencias, la escalada materializaba el fin de la Guerra Fría y le daba pie a un escenario bélico con mayor alcance e incalculables costos.

El móvil de la tensión fue la indignación de Washington con el proceder de la policía berlinesa quienes poseían la autorización de registrar, identificar y detener a todo aquel vehículo oficial que desee cruzar la frontera.

Tras tocar un punto exageradamente incomodó y considerado de alerta roja, la diplomacia mermó la probabilidad de hostilidades. John Fitzgerald Kennedy y su homólogo Nikita Khrushchev ordenaron de forma inmediata el retiro de las tropas del famoso puesto de control.

Este caso nos deja como indicador que la frialdad de la Guerra Fría no fue inquebrantable pero aun así, de forma literal, nunca se extralimitó. Otro hecho que nos permite trazar un preciso paralelismo es la Crisis de los Misiles de 1962.

También, la característica de fría termino siendo utilitaria a un funcionamiento subsidiario del proceso. En términos de costos a Washington y a Moscú les convenía proyectar su disputa de intereses en un escenario externo y en los zapatos de un actor indirecto, eludiendo así la guerra abierta. La práctica de extrapolar los asuntos.

La Guerra Fría pudo haber dejado de ser fría tanto en 1961 en el Checkpoint Charlie como también al año siguiente tras lo sucedido en Cuba, pero la frialdad del binomio Estados Unidos – Unión Soviética sirvió de techo, de límite, para no romperlo y bajo ese mismo rivalizar con el opuesto en zonas de influencia. Vietnam, Corea y América Latina nos llevan a tales reflexiones.